martes, 11 de junio de 2013

Cae la tarde en Armaçao, puedo verlo todo desde aca, el cielo empetrolado sobre el morro, los botes dibujados en el muelle, el olor del mar, las luces del centro que comienzan a brillar llamando a las almas nocturnas que ya se aprontan sobre la calle principal, la misa en la Iglesia  y un grupo de muchachos tocando samba en las mesitas de cemento que en un par de horas se llenarán de borrachos y rapsakerts. Todos conviven en este instante mágico con sus sonidos y sus olores. Gigio prepara un jugo con hielo y baja para abrir el bar, en minutos partido de Grêmio, los ánimos se agitan y el calor se confunde con la luna.
Desde aca, puedo verlo todo.

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